OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ.- No hay que ser un científico de la NASA para entender que algo se está cocinando a fuego alto en torno al tema haitiano. La portada del Listín Diario lo dice todo: una reunión sin precedentes entre el presidente Luis Abinader y tres expresidentes dominicanos, enmarcada por el llamado de Marco Rubio —senador estadounidense con poder de fuego en política exterior— para que la OEA active su maquinaria y dé el espaldarazo político que Haití no ha recibido en décadas.

La mano invisible de Estados Unidos ya no es tan invisible. Esta reunión de alto calibre, sin excusas ni ausencias de “me siento mal”, “tengo gripe” o “yo no me junto con ese”, nos dice que el guión ya está escrito y la escena se está montando. La película va en serio.

El deterioro en Haití es absoluto. La violencia, el colapso institucional y la desesperanza ya no son titulares, son la norma. Y la crisis migratoria que desborda nuestras fronteras empieza a preocupar a quienes antes se lavaban las manos en Washington. Ya no les interesa que este problema siga salpicando sus intereses en el Caribe. Por eso, cuando Marco Rubio habla, hay que escuchar. Su llamado no es una simple sugerencia: es un anuncio disfrazado.

Aquí no se trata de ideologías ni de sentimentalismos, sino de geopolítica pura. La región está al borde de un desborde, y la comunidad internacional, que ha sido dolorosamente irresponsable, parece estar despertando. Por fin.

Lo que viene es una “operación relámpago” —esperemos— para recuperar el control de Haití y devolverle a su pueblo la esperanza que les han negado gobiernos fallidos y complicidades globales. La reunión de Abinader con Fernández, Mejía y Medina no fue para posar para la foto: fue la señal de que el plan está en marcha y que los dominicanos de peso están alineados. La decisión ya no es si intervenir o no: es cuándo, cómo y con qué rostro se venderá al mundo.

Así que prepárense: vayan comprando sus palomitas, refrescos y boletos para la función. Porque la película que nadie se atrevía a producir ya empezó a rodarse.
Y su título ya está decidido:

“Operación Haití: El Despertar de la Esperanza”
Una superproducción en technicolor y cinemascope, con la bendición de Washington, la logística del Caribe y el drama de un pueblo que lleva demasiado tiempo esperando justicia.