OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- Uno de los aspectos más interesantes que deja el reciente fallo del caso Calamar no es solamente quiénes fueron enviados a juicio y quiénes recibieron auto de no ha lugar. La verdadera discusión jurídica está en la valoración de las pruebas y, especialmente, en el peso otorgado al testimonio de determinados testigos.

Como ciudadano y como abogado, me surge una pregunta legítima: si un testimonio fue considerado insuficiente para sostener la acusación contra algunos imputados, ¿cómo puede entonces servir de fundamento para mantener la acusación contra otros?

La respuesta jurídica no es tan sencilla como parece.

En derecho penal moderno la responsabilidad es individual. No se juzgan grupos, partidos políticos ni administraciones completas. Se juzgan conductas personales. Por esa razón, un mismo medio de prueba puede tener distinto valor respecto de diferentes personas si existen elementos independientes que lo corroboren en unos casos y no en otros.

Ahora bien, esa diferencia exige una explicación rigurosa por parte del tribunal. La sentencia debe indicar claramente por qué una declaración carece de fuerza para vincular a ciertos acusados y, al mismo tiempo, posee suficiente credibilidad para vincular a otros.

La motivación judicial es precisamente la garantía contra la arbitrariedad. Los jueces tienen libertad para valorar la prueba, pero no tienen libertad para decidir sin explicar. Cada conclusión debe surgir de un razonamiento lógico, verificable y coherente.

Por ello, más allá de las posiciones políticas o de las simpatías personales hacia los imputados o hacia el Ministerio Público, el verdadero examen jurídico comenzará cuando se conozca íntegramente la decisión motivada y sus fundamentos.

Si la sentencia demuestra que existían pruebas complementarias, documentos, actuaciones administrativas, movimientos financieros o testimonios corroborantes distintos para cada imputado, la diferencia de trato procesal podría estar plenamente justificada.

Pero si la misma prueba fue considerada insuficiente para unos y suficiente para otros sin una explicación razonable y detallada, entonces la discusión jurídica apenas comienza y las instancias de apelación tendrán la última palabra.

En un Estado de Derecho no basta con que se haga justicia. También debe explicarse cómo se llegó a ella.

Porque la transparencia de la motivación judicial es tan importante como la propia decisión.