OPINIÓN, FÉLIX CORREA, PARA 7 SEGUNDOS.- Durante los dos últimos programas de 60 Minutos de Seguros, tuve el privilegio de conversar con Ricardo A. Feris Paiewonsky, un profesional que lleva décadas observando la evolución del mercado asegurador y que hoy tiene muy claro que la Inteligencia Artificial representa el cambio más profundo que ha vivido esta industria desde la llegada de Internet. 

Mientras muchos todavía se preguntan si la IA sustituirá empleos, la verdadera pregunta debería ser otra:

¿Qué sucederá con los corredores, aseguradoras y clientes que decidan ignorarla?

La Inteligencia Artificial no es una moda tecnológica. Es una nueva forma de trabajar, de analizar riesgos, de comunicarnos con los clientes y, sobre todo, de hacer que el seguro llegue a personas que hoy continúan desprotegidas.

Durante nuestra conversación surgió una idea que considero fundamental: la IA no debe utilizarse únicamente para vender más seguros de vehículos, que ya dominan gran parte del mercado dominicano. El verdadero potencial está en desarrollar productos cuya penetración sigue siendo muy baja.

Pienso en los seguros de vida, accidentes personales, vivienda, salud internacional, responsabilidad civil e interrupción de negocios.

¿Por qué siguen siendo productos de baja demanda?

Quizás porque durante años hemos intentado venderlos de la misma manera a todo el mundo.

La Inteligencia Artificial cambia completamente esa realidad.

Hoy es posible analizar grandes volúmenes de información para identificar qué necesita realmente cada persona o empresa, ofrecer coberturas personalizadas, explicar beneficios en un lenguaje sencillo e incluso anticipar riesgos antes de que ocurra un siniestro.

Eso significa menos improvisación y más prevención.

Pero también significa algo que considero aún más importante: democratizar el acceso al seguro.

Cuando una herramienta permite educar mejor al cliente, responder sus preguntas las 24 horas, simplificar procesos y reducir costos operativos, deja de ser un lujo tecnológico para convertirse en una oportunidad de crecimiento para todo el mercado.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no resolverá los desafíos de la industria.

La confianza continúa siendo humana.

La empatía sigue siendo humana.

El acompañamiento cuando ocurre un siniestro sigue siendo humano.

Por eso coincido con una de las grandes conclusiones que me dejó esta entrevista: el corredor del futuro no será quien compita contra la Inteligencia Artificial, sino quien aprenda a trabajar junto a ella.

La IA puede analizar miles de datos en segundos.

Pero todavía necesita personas capaces de interpretar esos datos, comprender las emociones del cliente y tomar decisiones responsables.

Después de estas conversaciones con Ricardo Feris, me queda una reflexión muy clara.

La Inteligencia Artificial no representa el futuro del seguro.

Representa el presente.

Y quienes comiencen hoy a aprender, experimentar e innovar serán quienes lideren la industria durante la próxima década.

Porque al final, la tecnología no reemplazará a los profesionales del seguro.

Reemplazará a quienes decidan quedarse haciendo las cosas exactamente igual que ayer.La Inteligencia Artificial no decidirá quiénes permanecerán en el mercado asegurador. Lo decidirá la disposición de cada profesional para aprender, adaptarse y seguir aportando valor a las personas.