OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, para 7 Segundos Multimedia. – Durante mi reciente travesía por la ruta sefardí en España, me encontré con un término que me marcó profundamente: los indianos. Eran aquellos españoles que se aventuraban hacia América en busca de oportunidades, y que, tras conquistar el éxito en tierras lejanas, regresaban a su patria cargados de historias, bienes y gratitud. Hoy, ese mismo espíritu lo vemos reflejado — pero en dirección inversa — en los ciudadanos españoles que han hecho de la República Dominicana su hogar y su causa.
Muchos vinieron huyendo de conflictos, otros impulsados por la esperanza de un futuro mejor, y no pocos por el deseo de emprender en una tierra cálida y llena de promesas. Lo cierto es que la comunidad española en la República Dominicana no ha sido una simple visita pasajera. Han sembrado raíces, han invertido su talento, han educado generaciones, han formado familias, han creado empleos y han contribuido activamente al desarrollo de nuestro país.
Desde el comercio detallista hasta la gran empresa, desde la hostelería hasta la academia, desde el arte hasta la ingeniería, los españoles que se han establecido en suelo dominicano son parte esencial de nuestra historia contemporánea. Con perfil bajo pero espíritu firme, se han integrado sin perder identidad y han hecho de este país su segunda patria.
No solo España debe reconocer a estos indianos del Caribe. También nosotros, los dominicanos, debemos agradecerles el haber creído en esta tierra, el haber apostado por su gente, el haber enriquecido — con trabajo, cultura y valores — el tejido de nuestra sociedad.
Este artículo es un homenaje sincero a esa comunidad noble, trabajadora y solidaria. Gracias por quedarse, por construir, por sumar. Ustedes no solo se lo han ganado: se han convertido en parte del alma dominicana.
