Rafael Navarro, padre de una de las víctimas del colapso de la discoteca Jet Set, expresó su indignación tras la audiencia del proceso judicial contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat. A la salida del tribunal, manifestó que no confía en que la justicia responda a las demandas de los afectados y aseguró que el juicio «está definido desde el inicio».

Visiblemente afectado, Navarro acusó al juez de actuar de manera parcializada. «¿Cómo voy a la tumba de mi hija a decirle que fallamos?», dijo, al denunciar lo que considera un abuso contra las familias que perdieron a sus seres queridos en la tragedia.

El familiar sostuvo que el caso se ha convertido en «un ajedrez ya jugado» y que las víctimas no esperan resultados reales del proceso. Sus declaraciones reflejan el sentimiento de frustración y desconfianza de quienes reclaman justicia, al advertir que la sociedad no debe esperar cambios significativos en un juicio que, según él, favorece a los acusados.