El régimen de Venezuela, junto a los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), incluidos Cuba y Nicaragua, reclamaron la restitución inmediata del buque petrolero que Estados Unidos confiscó en aguas cercanas al territorio venezolano.
Los gobiernos aliados denunciaron que la acción estadounidense constituye “una violación gravísima al derecho internacional y un ataque directo contra la soberanía venezolana”, y exigieron “el cese de toda acción de despojo contra los bienes” del país sudamericano.
Por su parte, la Casa Blanca informó que la embarcación será trasladada a un puerto estadounidense para proceder con la confiscación del petróleo que transportaba.
Se recuerda que el buque fue confiscado recientemente por autoridades de Estados Unidos, hecho que provocó el inmediato rechazo del Gobierno venezolano y de los países del ALBA, llegando a calificar el acto como “robo descarado y piratería”.
