La tarde de este jueves se registró un tiroteo en un centro comercial de Baton Rouge, Luisiana, que dejó diez personas heridas y provocó escenas de caos entre los visitantes. El ataque, descrito por las autoridades como un «incidente directo», se originó en la zona de comidas tras una discusión entre dos grupos, lo que derivó en un intercambio de disparos.

El jefe de Policía de Baton Rouge, T.J. Morse, aseguró que ya no existe un tirador activo en el área, aunque los responsables continúan prófugos. «Desafortunadamente, personas inocentes que estaban cerca también fueron alcanzadas», señaló, confirmando que las víctimas fueron trasladadas a hospitales locales. El FBI se sumó a las investigaciones en el lugar.

Este episodio ocurre apenas días después de otra tragedia en Shreveport, donde un hombre asesinó a ocho menores, siete de ellos sus propios hijos, antes de ser abatido por la policía. Con estos hechos, Luisiana acumula dos tiroteos masivos en menos de una semana, en un contexto nacional marcado por la violencia armada: en lo que va de año, Estados Unidos registra más de 120 ataques de este tipo, según Gun Violence Archive.

El gobernador Jeff Landry pidió a la población evitar la zona mientras se desarrollan las pesquisas y prometió actualizaciones oficiales conforme avance la investigación.