El observatorio espacial Swift, de la NASA, se encuentra en la fase final de su trayectoria orbital y se espera que reingrese a la atmósfera terrestre el viernes o en días cercanos, luego de que fracasara un intento de mantenerlo en el espacio, informó la Fuerza Espacial de Estados Unidos.
Aunque la mayor parte de la estructura se desintegraría por las altas temperaturas durante el reingreso, existe la posibilidad de que algunos componentes lleguen a la superficie terrestre. Entre ellos figuran piezas fabricadas con tungsteno, un metal más denso que el plomo, y partes de sus espejos, según explicó Brad Cenko, científico principal de la misión.
Las autoridades espaciales consideran que cualquier fragmento que consiga atravesar la atmósfera probablemente terminará en el océano. Sin embargo, la zona prevista para el reingreso incluye sectores de África, Australia, India, el Sudeste Asiático, Centroamérica y Sudamérica. Por el momento, no se ha establecido un punto exacto donde podrían caer los posibles restos.
El descenso del telescopio se aceleró debido al aumento de la actividad solar, que incrementó la resistencia atmosférica y redujo progresivamente su altura orbital.
La NASA había contratado a la empresa Katalyst Space Technologies para ejecutar una operación que permitiera elevar nuevamente el observatorio y prolongar su funcionamiento. Sin embargo, la nave enviada para realizar el rescate presentó fallas técnicas y no logró completar la maniobra. El intento fue abandonado en agosto.
El Swift fue lanzado en noviembre de 2004 y tenía una vida útil inicial prevista de apenas dos años. No obstante, permaneció operativo durante aproximadamente 22 años, período en el que contribuyó al estudio de explosiones de rayos gamma, supernovas y otros fenómenos del universo.
De acuerdo con la NASA, sus instrumentos permitieron identificar y observar miles de eventos astronómicos, dejando un importante registro científico que continuará siendo utilizado por investigadores incluso después de su salida de órbita.
