Las preguntas tontas que deberíamos hacernos los dominicanos.

OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- La reciente columna de José Báez Guerrero, en la que evoca las célebres «preguntas tontas» del inolvidable Rafael Herrera, me inspira a formular algunas interrogantes sobre el futuro económico de nuestra República Dominicana.

Al acercarnos al final del período presidencial en 2028, enfrentamos una realidad preocupante: creciente endeudamiento público, persistente déficit cuasifiscal, elevados subsidios eléctricos y a combustibles, compromisos pensionales y una asistencia social que demanda cada vez mayores recursos.

El arroz constituye un ejemplo extraordinario. Firmamos el DR-CAFTA en 2004, dispusimos de dos décadas para prepararnos y, cuando llegó la hora de cumplir lo negociado, descubrimos que todavía tenemos serios problemas de competitividad. ¿Dónde estuvo la planificación?

Mientras tanto, los conflictos internacionales amenazan los precios del petróleo, las obligaciones fiscales continúan acumulándose y las experiencias europeas nos advierten sobre las consecuencias sociales de los ajustes económicos postergados.

La protección de los sectores vulnerables es indispensable, pero también debemos preguntarnos hasta cuándo podremos financiar subsidios sin corregir las ineficiencias que los originan.

Y mientras tanto, nuestra política parece concentrarse demasiado en el protagonismo y la popularidad, cuando necesitamos representantes capaces de comprender los grandes desafíos económicos y jurídicos del país.

Inspirado en Rafael Herrera y agradeciendo a José Báez Guerrero haber traído a nuestra memoria sus memorables preguntas, me atrevo a formular dos:

¿Cómo podemos celebrar décadas de crecimiento económico mientras seguimos endeudándonos para financiar problemas estructurales que nunca resolvemos?

Y cuando llegue la hora de tomar el inevitable purgante económico, ¿lo tomarán quienes administraron las finanzas públicas o terminarán recetándoselo al ciudadano que trabaja, produce y paga impuestos?

La República Dominicana necesita disciplina fiscal, planificación y visión de Estado. Los ajustes deben ser responsables, graduales y socialmente justos.

Porque en economía, como en medicina, hay remedios desagradables que conviene administrar a tiempo.

Lo verdaderamente peligroso es esperar tanto que el remedio termine siendo más doloroso que la propia enfermedad.