CONNECTICUT, EEUU.- El comediante Matt Rife y el creador de contenido Elton Castee anunciaron el viernes que han comprado la casa y el famoso Museo del Ocultismo en Monroe, Connecticut, propiedad en su momento de los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren.
Aunque no son propietarios legales de los objetos, se han constituido como guardianes legales de toda la colección —incluyendo la icónica muñeca Annabelle— por al menos cinco años.
En un video publicado en TikTok, Rife compartió su emoción por la adquisición, describiendo la propiedad como “uno de los lugares más prominentes en la historia paranormal del mundo” y confesó ser fanático de las películas The Conjuring, inspiradas en parte por los casos de los Warren. Además, anunció planes para reabrir el lugar como museo con estancias nocturnas y recorridos guiados para el público ávido de conocer su legado paranormal.
Detalles sobre el inmueble y otros objetos
El inmueble, que alberga más de 750 objetos “embrujados”, incluidos fragmentos del accidente de Eastern Airlines Flight 401 y un órgano que presuntamente toca solo, ha estado cerrado al público desde 2019 por problemas de zonificación. Rife y Castee esperan resolver antes las normas de seguridad para abrirlo en verano próximo.
Uno de los artículos bajo su custodia es la muñeca Annabelle, que desde hace décadas figura en historias y películas paranormales, expuesta en una vitrina con una advertencia que prohíbe abrirla.
La iniciativa surge poco después del fallecimiento del investigador Dan Rivera, quien manejaba la muñeca durante la gira “Devils on the Run”. La muerte de Rivera no fue considerada sospechosa por las autoridades, pero marcó un momento crítico en la continuidad del legado del museo.
Rife expresó que asume esta responsabilidad con seriedad y respeto al legado de los Warren. “Este es un trozo de historia real… debe ser manejado con respeto”, afirmó en sus redes. La comunidad paranormal ha recibido la noticia con interés, aunque también surgieron debates sobre la viabilidad y el respeto a la historia detrás del inmueble.
Este cambio marca un nuevo capítulo en la historia del museo y de Annabelle, que ahora están bajo la tutela de dos figuras poco convencionales, decididas a mantener y compartir el legado de unos de los casos más célebres del mundo paranormal.
