El caso de la joven Noelia Castillo, que recibió la eutanasia el 26 de marzo de este año después de un prolongado proceso legal, volvió a tomar notoriedad después de que su madre presentara dos denuncias ante las fiscalías de Barcelona y Tarragona. Según sostiene la familia, las agresiones sexuales que sufrió la joven marcaron el inicio del drama que culminó con el intento de suicidio que la dejó parapléjica.
Las denuncias, acompañadas de escritos manuscritos de la propia Noelia y diversa documentación, señalan dos episodios distintos: el primero habría sido cometido por una expareja con la que mantuvo una relación de cuatro años; el segundo, en Salou, donde la joven relató que fue drogada por un camarero y posteriormente violada por tres hombres.
De acuerdo con el relato presentado, tres días después de esa segunda agresión Noelia intentó quitarse la vida. Sobrevivió, pero las lesiones sufridas la dejaron parapléjica y con un intenso sufrimiento físico y psicológico.
La familia asegura que en su momento no denunció por falta de pruebas, pero tras la muerte de Noelia tuvo acceso a nueva documentación que, según afirman, permitiría avanzar en la identificación de los presuntos responsables.
Las denuncias sostienen que los hechos podrían constituir delitos de violación con agravantes y solicitan al Ministerio Público impulsar las diligencias necesarias. La organización Abogados Cristianos, que representa a la madre, recordó que el fallecimiento de la víctima no impide la persecución penal y pidió continuar con las investigaciones.
El caso de Noelia Castillo ya había cobrado notoriedad en España por el prolongado proceso judicial que enfrentó antes de acceder a la eutanasia. La joven esperó 601 días para recibir la prestación, debido a un recurso presentado por su padre, quien intentó impedir el procedimiento alegando que su hija no estaba en condiciones de decidir. La justicia, sin embargo, concluyó que Castillo tenía plena capacidad para ejercer el derecho reconocido por la legislación española.
