Según un exoficial de inteligencia de Estados Unidos que testificó ante la Cámara de Representantes, al menos nueve naves extraterrestres fueron descubiertas por las autoridades norteamericanas durante investigaciones sobre OVNIs. Estos hallazgos incluirían «restos biológicos no humanos». La declaración, hecha bajo juramento, generó revuelo entre las autoridades y la población en general.
Posteriormente, tres personas anónimas revelaron a la prensa información sobre operaciones de alto secreto relacionadas con estos hallazgos. El exoficial David Grusch respaldó esta información al afirmar que una oficina secreta de la CIA había encontrado al menos nueve naves de origen no humano.
La Oficina de Acceso Global, una división de la Dirección de Ciencia y Tecnología de la CIA, supuestamente lleva a cabo estas misiones desde 2003, recopilando información y rastros de naves espaciales extraterrestres en diversas partes del mundo.
Según las fuentes anónimas, algunas de las naves fueron encontradas dañadas tras accidentes, mientras que otras estaban completamente intactas. La CIA, según estos informantes, cuenta con un sistema capaz de detectar OVNIs incluso cuando están camuflados.
En caso de accidente, la CIA envía equipos especiales para recuperar y estudiar estas naves, que luego son manejadas por manos privadas en lugar de permanecer bajo control militar. Esto se hace para evitar la inclusión de estos hallazgos en registros oficiales públicos.
Además, se afirma que la CIA tiene la capacidad de permitir al ejército de Estados Unidos acceder en secreto a zonas del mundo a las que normalmente se les denegaría el acceso, incluso en áreas consideradas enemigas.
Se sugiere que los restos o materiales de estas naves son entregados a contratistas aeroespaciales privados, como Lockheed Martin, para su análisis. Estas revelaciones han avivado la especulación sobre la presunta presencia de tecnología extraterrestre y el manejo secreto de estos descubrimientos.
