El Departamento de Justicia de Estados Unidos destituyó a la fiscal federal Maurene Comey, quien estuvo al frente de los casos contra Jeffrey Epstein y su socia Ghislaine Maxwell, ambos acusados de tráfico sexual de menores. Aunque no se han ofrecido explicaciones oficiales sobre su salida, fuentes confirmaron que fue apartada de su cargo en el Distrito Sur de Nueva York.

Comey, hija del exdirector del FBI James Comey —despedido por Donald Trump en 2017—, también formó parte del equipo que procesó al rapero Sean «Diddy» Combs, declarado culpable recientemente por cargos menores tras no prosperar los más graves relacionados con crimen organizado.

Su despido ocurre en un contexto de creciente controversia. Según medios estadounidenses, el presidente Trump ha expresado su descontento con la permanencia de fiscales ligados a investigaciones sensibles para su figura, incluyendo casos relacionados con los disturbios del Capitolio, documentos clasificados y el propio caso Epstein.

Además, la fiscal general Pam Bondi, aliada de Trump, anunció recientemente que no se publicará ninguna lista de clientes de Epstein, lo que ha alimentado sospechas de encubrimiento. Trump también arremetió contra quienes sostienen esa teoría, calificándolos de «débiles» y asegurando que no quiere su apoyo.

El despido de Maurene Comey refuerza las acusaciones de una supuesta «purga» dentro del Departamento de Justicia, donde ya se han reportado múltiples destituciones de fiscales vinculados a casos que incomodan a la Casa Blanca.