La Organización de las Naciones Unidas pidió a Brasil aumentar las medidas de seguridad en la cumbre climática COP30, que se desarrolla en la ciudad de Belém, luego de la protesta realizada el pasado martes por un grupo de manifestantes indígenas y ecologistas. La solicitud fue enviada mediante una carta dirigida al Ministerio de la Presidencia, según informaron este jueves fuentes oficiales.
El Gobierno brasileño detalló que representantes del Ejecutivo se reunieron con responsables de la ONU para evaluar el refuerzo del esquema de seguridad en el recinto donde se llevan a cabo las negociaciones climáticas.
El incidente ocurrió cuando decenas de manifestantes lograron superar a los agentes que resguardaban los accesos y entraron a la Zona Azul, el área restringida donde se desarrollan las discusiones oficiales. La protesta, centrada en los impactos del cambio climático sobre la salud de las poblaciones de la Amazonía, dejó dos guardias de seguridad levemente heridos. Minutos después, el equipo de seguridad de la ONU expulsó a los manifestantes del sector.
Medidas adoptadas tras el incidente
En la reunión posterior al episodio, Brasil acordó incrementar el número de policías desplegados en el centro de convenciones donde transcurre la COP30. Además, se ordenó reforzar el perímetro externo mediante la instalación de rejas, barreras metálicas y otras estructuras de contención en áreas consideradas vulnerables.
El Gobierno aseguró que el plan de seguridad actualizado busca garantizar el desarrollo normal de las actividades de la cumbre y atender las recomendaciones emitidas por la ONU para evitar nuevos incidentes en las zonas destinadas exclusivamente a delegados y equipos técnicos.
