Washington, EE. UU. – La Casa Blanca ha ordenado a las agencias federales preparar planes de despido masivo si el gobierno se queda sin fondos a partir del 1 de octubre, en caso de que el Congreso no apruebe una extensión presupuestaria. Esta medida marca un cambio respecto a cierres anteriores, cuando los empleados no esenciales eran simplemente suspendidos temporalmente.

Según un memorándum de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), las agencias deben identificar programas que quedarían sin financiamiento y preparar notificaciones de despido para los empleados involucrados. La directiva señala que, una vez restablecido el financiamiento, los planes podrían ajustarse para conservar solo el personal esencial.

El enfrentamiento en el Congreso se intensifica después de que los demócratas rechazaran un proyecto de ley para prolongar el gasto hasta el 21 de noviembre, exigiendo mejoras en salud, subsidios y reformas a programas como Medicaid. Líderes demócratas han calificado las amenazas de despido como una estrategia de intimidación política, y advierten que los empleados afectados podrían ser reinstalados o recibir pago retroactivo.

Impacto para empleados y funcionamiento del gobierno

Durante un cierre parcial (shutdown), los empleados se dividen entre:

  • Excepted: continúan trabajando pero no reciben salario hasta que se restablezca el financiamiento.
  • Furloughed: suspendidos temporalmente sin trabajar ni recibir pago, aunque con derecho a pago retroactivo.

El plan de despidos (RIF) implicaría la eliminación permanente de puestos, superando las prácticas tradicionales de los cierres anteriores. Algunos programas esenciales, como servicios de justicia, continuarían parcialmente con personal reducido.

Este escenario se suma a recortes y ofertas de jubilación diferida ya implementados este año en la plantilla federal, generando preocupación entre sindicatos y empleados por el impacto económico y laboral de un eventual cierre.