Carmen Otte, una respetada cardióloga con un amplio círculo de afecto en el Hospital Universitario Virgen de Valle en Sevilla, España, y con vínculos desde sus inicios en el centro sanitario Virgen del Rocío, se encuentra en un estado de conmoción total. Todos, desde colegas hasta familiares y amigos, quedaron atónitos al enterarse de que su prometido, Juan Ortega, canceló la boda apenas media hora antes de la ceremonia.

Una fuente cercana a Carmen revela que está sumida en la tristeza y no puede contener las lágrimas. La humillación sufrida por Juan el día de la boda ha dejado a Carmen sin entender lo ocurrido. Ha perdido el interés en todo y requiere tiempo para reflexionar antes de regresar al trabajo. Su familia también está destrozada.

Carmen, de treinta y tres años y originaria de una destacada familia jerezana, busca consuelo en la casa de sus padres en Jerez, donde oculta su dolor durante estos días de desasosiego. Mientras tanto, Juan se refugia en Sevilla, en la casa que compartió con Carmen durante los últimos dos años. La noticia de la ruptura la recibió Carmen por teléfono mientras se estaba poniendo el vestido nupcial. Al principio, pensó que era una broma, pero al darse cuenta de la realidad, rompió a llorar desconsoladamente.

Quienes conocen bien a la doctora la describen como una persona muy trabajadora, atenta, cariñosa y aventurera. Tiene una pasión por los viajes y está abierta a nuevas experiencias.

Se informa que Juan, consciente de su responsabilidad en la situación, asumirá todos los gastos relacionados con la boda cancelada, que ascienden a unos setenta mil euros.

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