OPINIÓN, MARCELO P. RIVERA .- Los conquistados son los que aprenden la lengua de sus conquistadores. Pasó en 1822; muchos quieren que vuelva a pasar en 2026.
En estos días, el tema de aprender creol en suelo dominicano ha vuelto a ser tema de discusión gracias al diputado por la provincia de Azua, Julio Beltre, quien ha depositado un proyecto de ley que vuelve de obligatoriedad la enseñanza, entre otros idiomas, del creol en las escuelas. Cosa que me hace preguntarme: ¿por qué simplemente no asumimos la derrota y nos anexamos a Haití, ya que estamos?
Quiero ser fulminante y claro en este artículo: poner a los estudiantes de República Dominicana a aprender creol no beneficiaría en prácticamente nada a los dominicanos, pero sería un tremendo éxito para la indetenible invasión haitiana.
¿Qué ganamos nosotros aprendiendo creol a esa escala? Entender a los haitianos y no mucho más; una ganancia microscópica. Mientras que los haitianos ganarían no tener que aprender español para acoplarse al país, que se les facilite ganar acceso a servicios y una señal de completa bienvenida, pues se estaría dando el mensaje de que República Dominicana es tierra de haitianos.
En otras palabras, la enseñanza del creol en escuelas dominicanas significa una derrota de la identidad, cultura y soberanía dominicana, un símbolo del derrotismo que hemos cultivado en 50 años, porque poco sacamos de ello. Mientras que, para los haitianos, sería una aplastante victoria y una señal de sometimiento del pueblo dominicano ante ellos. A fin de cuentas, los conquistados son los que aprenden la lengua de los conquistadores.
