El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) informó que el establecimiento “Restaurando Vida, un Muerto que Revive”, donde recientemente fueron encontrados 13 menores de edad en Haina, San Cristóbal, operaba sin la autorización requerida para funcionar como centro de cuidado permanente de niños, niñas y adolescentes.

La presidenta ejecutiva de Conani, Ligia Pérez Peña, explicó que el lugar ya había sido detectado por la institución en septiembre de 2025, cuando se comprobó que mantenía menores bajo su cuidado sin contar con la habilitación correspondiente.

“Quiero desmentir las declaraciones del abogado del señor que tenía ese lugar, de que Conani hacía inspecciones ahí. Eso es totalmente falso”, afirmó Pérez Peña durante una entrevista.

La funcionaria señaló que, al no contar con la habilitación necesaria, el establecimiento no formaba parte de los centros supervisados regularmente por Conani.

“Ese lugar no tenía habilitación. Por lo tanto, no podía ser objeto de una inspección periódica de Conani, porque no estaba habilitado”, explicó.

Pérez Peña indicó que, durante la intervención realizada en septiembre de 2025, Conani coordinó acciones con las autoridades judiciales y los menores fueron entregados a sus familiares.

“Eran niños que sus familias habían entregado voluntariamente, y se les dio seguimiento para que no volvieran a mandar a los niños”, sostuvo.

La presidenta ejecutiva de Conani reiteró que el organismo no tenía conocimiento de que el establecimiento continuara operando y recibiendo menores después de aquella intervención.

Tras la intervención más reciente, cuatro de los menores fueron entregados a sus madres, mientras los demás permanecen bajo protección de Conani, donde reciben evaluaciones médicas y psicológicas para determinar su estado físico y emocional.

Pérez Peña aclaró que las autoridades aún no pueden confirmar las denuncias de presunto maltrato, debido a que las investigaciones se encuentran en una etapa inicial. No obstante, indicó que uno de los menores, de 12 años, presentaba lesiones visibles, entre ellas quemaduras en las manos, cuya causa deberá ser establecida durante las pesquisas.

El caso fue descubierto luego de que el menor escapara del establecimiento y acudiera a una unidad policial para pedir ayuda, alertando a las autoridades sobre la presencia de otros niños en el lugar.

Las investigaciones continúan para determinar las condiciones en las que permanecían los menores y establecer las posibles responsabilidades de quienes estaban a cargo del establecimiento.