Un niño en Argentina vivió un momento de angustia tras disfrazarse de Freezer, uno de los villanos más icónicos de Dragon Ball Z, para una actividad escolar. Su madre, pensando que sería más sencillo retirarla, utilizó pintura látex para completar el disfraz. Sin embargo, ocurrió lo contrario: los métodos de limpieza habituales no funcionaron y la situación generó preocupación.

En un video que rápidamente se viralizó en redes sociales, se observa al menor junto a su madre y otra niña intentando quitar la pintura sin lograr avances significativos.

La pintura látex, elaborada con resinas y pigmentos para recubrir paredes y techos, posee gran adherencia y durabilidad, pero no está diseñada para aplicarse sobre la piel. Su uso en el cuerpo puede provocar irritación o malestar si permanece por tiempo prolongado.

Aunque en este caso no se han reportado complicaciones médicas, la experiencia se convirtió en una advertencia sobre la importancia de emplear materiales adecuados y seguros en disfraces infantiles y actividades escolares, evitando riesgos innecesarios para la salud de los niños.