El vicepresidente ejecutivo de la Operadora Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA), Onéximo González, cuestionó una práctica que, según afirmó, permitía retirar autobuses de las rutas habituales para destinarlos al transporte de personas en actividades organizadas por instituciones públicas y privadas.

González explicó que encontró establecido un esquema denominado «servicios especiales», mediante el cual se podían disponer de varias unidades de la OMSA para cubrir actividades externas, aun cuando las instituciones solicitantes contaban con presupuesto para contratar servicios de transporte privado.

El funcionario señaló que esta práctica afectaba directamente la disponibilidad de autobuses para los usuarios del transporte público, especialmente durante las horas de mayor demanda. «Si tú necesitabas 10 autobuses para una actividad de una institución pública o privada que tiene su presupuesto, ellos los sacaban del servicio», afirmó.

También cuestionó que unidades diseñadas para operar en el transporte urbano fueran utilizadas para realizar viajes hacia lugares distantes, mencionando como ejemplos Pedernales y Río San Juan.

González sostuvo que la prioridad de la institución debe ser mantener la cantidad de autobuses necesaria para garantizar la frecuencia establecida en las rutas. «Primero la gente, primero los usuarios», enfatizó, al explicar que su gestión busca desmontar esa práctica y preservar las unidades destinadas al servicio regular.

El funcionario indicó que mantener una frecuencia de aproximadamente cinco minutos durante las horas pico requiere contar con toda la flota programada para las rutas, por lo que retirar vehículos para otros fines afecta la calidad del servicio ofrecido a los pasajeros.