OPINIÓN, ANDRÉS A AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.– Existe un viejo dicho que ha sobrevivido al paso del tiempo: “divide y vencerás”. En la política, esa máxima sigue tan vigente hoy como hace siglos.
En la República Dominicana observamos cómo delegaciones diplomáticas de países con gran influencia internacional mantienen una intensa agenda de contactos con diversos actores nacionales: líderes políticos, empresarios, comunicadores, influencers y figuras emergentes del escenario público. Todo ello forma parte de la dinámica normal de las relaciones internacionales. Sin embargo, también es legítimo preguntarse si la creciente fragmentación del liderazgo político dominicano podría terminar facilitando que factores externos adquieran una influencia cada vez mayor en la definición de nuestro futuro.
Cuando el liderazgo local se divide en múltiples proyectos personales, las posibilidades de construir consensos nacionales se reducen. Y cuando faltan acuerdos internos, otros actores suelen llenar esos vacíos.
La historia demuestra que ninguna nación fortalece su soberanía política cuando sus principales dirigentes dedican más tiempo a enfrentarse entre sí que a construir una visión compartida de país. Las rivalidades de corto plazo pueden terminar debilitando a todos los actores involucrados.
Por eso, el verdadero desafío para la clase política dominicana no es quién obtiene más titulares, más seguidores o más aplausos momentáneos. El desafío es si será capaz de construir acuerdos mínimos sobre los grandes temas nacionales antes de que las circunstancias la obliguen a hacerlo.
La política, como las fiestas, tiene una regla sencilla: si los anfitriones no organizan el evento, alguien más terminará escogiendo la música, definiendo el menú y estableciendo las reglas.
Y cuando eso ocurre, muchas veces ya es demasiado tarde para lamentarse por lo que no se defendió cuando aún había tiempo.
La República Dominicana necesita menos fragmentación y más visión de Estado. Porque el futuro del país debe decidirse en Santo Domingo, por los dominicanos, y en función de los intereses nacionales.
