Una familia que paseaba por la costa de Durras, en Nueva Gales del Sur, Australia, vivió momentos de terror al quedar atrapada en un acantilado mientras la marea subía y las olas golpeaban con fuerza contra las rocas.

El grupo, compuesto por cuatro adultos y tres niños, disfrutaba de una caminata cuando el nivel del mar comenzó a elevarse de manera repentina. Al percatarse de que estaban atrapados, intentaron escalar la pared del acantilado mientras las olas rompían a su alrededor. Ante la situación de riesgo, decidieron contactar a la policía.

Para el rescate se destinó un helicóptero, pero las condiciones del viento impidieron que pudiera operar como estaba previsto. En su lugar, los equipos de emergencia instalaron un dispositivo llamado Arizona Vortex en la cima del acantilado. Con esta estructura, los rescatistas descendieron unos 40 metros por la pared para enganchar a cada miembro de la familia y arrastrarlos de vuelta a la parte superior.

La operación, que se extendió por más de tres horas, logró poner a salvo a todos los integrantes de la familia, quienes resultaron ilesos pese al peligro vivido.