OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- En Gazcue —como en tantos sectores del país— el problema ya no es invisible. Está ahí, colgando sobre nuestras cabezas: cables enredados, postes saturados, conexiones improvisadas y una sensación creciente de abandono.

Recientemente, en la calle Hermanos Deligne, entre Lea de Castro y la avenida Independencia, una brigada de Edeeste acudió a realizar trabajos de elevación y tensado de cables. La disposición fue oportuna y merece reconocimiento. Sin embargo, lo que se encontró en el terreno revela una realidad más profunda: una infraestructura desordenada donde conviven —sin coordinación efectiva— redes eléctricas y de telecomunicaciones de empresas como Claro y Altice.

Y ahí comienza el problema.

Cuando cada actor señala al otro como responsable, lo único que crece es el caos. Técnicos indican que muchos cables son de telefónicas; las telefónicas, a su vez, operan sobre postes cuya gestión corresponde a la distribuidora eléctrica. Mientras tanto, el ciudadano queda atrapado debajo de un sistema donde la responsabilidad es compartida… pero la solución está ausente.

La legislación dominicana es clara: la administración, organización y supervisión del uso de los postes recae en la empresa distribuidora de electricidad y en la Superintendencia Eléctrica. Esto no excluye la participación de las empresas de telecomunicaciones, pero sí obliga a una coordinación estructurada, permanente y efectiva.

Lo que vemos hoy es lo contrario:

Postes de madera deteriorados que amenazan con colapsar
Cableado sin orden ni altura adecuada
Intervenciones reactivas en lugar de soluciones planificadas
Falta de estándares uniformes en instalaciones

A esto se suma un factor agravante: los eventos climáticos recientes. Las microráfagas de viento y la caída de árboles han dejado al descubierto la fragilidad de un sistema que ya venía operando al límite. Lo que antes era un problema visual, hoy es un riesgo real para la seguridad de los ciudadanos.

Pero este no es un llamado a señalar culpables. Es un llamado a corregir el rumbo.

La solución no puede seguir fragmentada. Se impone un enfoque multidisciplinario donde:

La distribuidora eléctrica lidere la organización del sistema
Las empresas de telecomunicaciones cumplan estándares técnicos claros
Se establezcan protocolos conjuntos de mantenimiento y respuesta
Se priorice la sustitución de postes en mal estado
Se utilicen conectores y estructuras adecuadas para elevar y ordenar el cableado

No se trata solo de estética urbana. Se trata de seguridad, de eficiencia y de respeto al ciudadano.

Gazcue no necesita más diagnósticos. Necesita acciones coordinadas.

Porque cuando los problemas se dejan en los sectores… se convierten en riesgos para todos.

Y porque un poste desordenado no es solo un símbolo de descuido… es el reflejo de un sistema que aún no se ha organizado para servir como debe.

La responsabilidad es compartida. La solución también debe serlo.