Conoce los retos y oportunidades legales
OPINIÓN, JASMILEY ORTÍZ.- La República Dominicana ha experimentado un importante crecimiento en el sector inmobiliario, impulsado por la alta demanda tanto en la compra como en el alquiler de propiedades. En este escenario, resulta necesario analizar la nueva Ley de Alquileres, la cual introduce cambios significativos en la relación entre inquilinos y propietarios, estableciendo un marco más claro de derechos, obligaciones y regulaciones.
Al año 2025, la materia de alquileres y desahucios se encontraba regulada por la ley 4314 de 1955, que mantenía una regulación obsoleta, que no respondía a las necesidades actuales. En tal sentido, el legislador se vio obligado a trabajar en un marco normativo más moderno, avanzado y que garantizara la protección de los inquilinos y propietarios.
Por lo que, recientemente fue promulgada la tan aclamada pieza que contiene aspectos importantes tanto para inquilinos como para propietarios.
A saber:
- Se regulan la cantidad de depósitos que deben ser entregados al momento de firmar el contrato, indicando que el máximo será dos, eliminando el + 1, que en la practica se usaba para el pago del corredor inmobiliario.
- ¿Qué sucede con el corredor inmobiliario? La comisión por corretaje corresponderá pagarla a la parte que la contrate, mientras que los gastos legales deberán ser cubiertos en partes iguales.
- Esos depósitos deberán ser consignados en el Banco Agrícola o el Banco de Reservas de la República Dominicana, con una copia del contrato.
- En cuanto a los reajustes, el precio deberá negociarse entre las partes, pero si no se llega a un acuerdo, el aumento no podrá exceder el 10% anual para viviendas.
- El inquilino está obligado a mantener el inmueble en buenas condiciones y el propietario deberá realizar las reparaciones necesarias en casos de vicios de construcción en el inmueble arrendado.
- De igual manera, es importante mencionar que esta pieza trae un gran aporte en cuanto a la agilización de los procesos judiciales sea para el desalojo o para la devolución de los depósitos, estableciendo plazos más rápidos y métodos más efectivos para conocer este tipo de casos.
Esta nueva ley representa un avance significativo para el mercado de alquileres dominicano, con el objetivo de aumentar la confianza entre inquilinos y propietarios, incentivar la inversión en bienes raíces, al ofrecer seguridad jurídica y formalización de contratos, reducir los conflictos legales y desalojos arbitrarios, mejorando la estabilidad del mercado, marcando un paso hacía un mercado inmobiliario más justo, confiable y competitivo.

