SANTO DOMINGO.- La inclusión financiera de las mujeres es fundamental para el crecimiento económico sostenible, según Ernesto Gómez Mazara, director del Consejo de Promoción y Apoyo a las Mipymes (Promipyme).

Durante la presentación de los avances del programa Promipyme Mujer, destacó que el empoderamiento económico de las mujeres no solo mejora su bienestar personal, sino también el de la sociedad en general.

Gómez Mazara argumentó que, sin una mayor integración de las mujeres en el ámbito productivo, el país no podrá mantener las tasas de crecimiento alcanzadas históricamente, ya que los negocios dirigidos por mujeres suelen ser más estables.

Desde el inicio de su gestión, Promipyme ha desembolsado RD$5,963 millones en créditos, de los cuales el 52% ha sido destinado a negocios liderados por mujeres. Esto ha permitido una cartera de crédito más equilibrada y con menor morosidad.

Menor probabilidad de mora

Las mujeres presentan una menor probabilidad de caer en mora, especialmente en préstamos entre RD$100,000 y RD$200,000, donde la tasa de morosidad es un 14.4% menor en comparación con los hombres. Además, tras la pandemia, la morosidad femenina mejoró, mientras que la de los hombres empeoró un 2%, ampliando la diferencia a un 5%.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan el 96% del tejido productivo del país, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB. Sin embargo, solo el 44% de las mipymes están dirigidas por mujeres, quienes mayormente operan desde el hogar, a diferencia de los negocios liderados por hombres, que suelen contar con locales independientes.

En cuanto al financiamiento, el 60% de las mipymes recurren a préstamos en bancos múltiples y asociaciones, mientras que la tercera fuente de financiamiento es informal. Promipyme se posiciona como la séptima opción de financiamiento, superando a los recursos familiares. A octubre de 2024, la cartera de créditos de Promipyme alcanzó RD$9,352 millones, con un 45.2% destinado a mujeres.

En Promipyme, las mujeres representan el 61% de los clientes activos, en su mayoría en el rango de 36 a 55 años. Suelen endeudarse a montos más bajos y a plazos cortos, lo cual refleja una menor tolerancia al riesgo en comparación con los hombres. Esta tendencia de inclusión financiera femenina demuestra ser menos riesgosa y de gran potencial para fortalecer el sector productivo del país.