Por segundo día consecutivo, la Torre Eiffel ha cerrado sus puertas debido a una huelga del personal de la SETE, la empresa concesionaria encargada de su gestión. La razón principal detrás de esta medida es la denuncia por la supuesta mala gestión financiera del monumento.

Los sindicatos Confederación General del Trabajo (CGT) y Fuerza Obrera (FO) presentaron un preaviso de huelga hace una semana, argumentando la necesidad de encontrar un modelo económico viable y realista. Entre sus reclamos se encuentra el presupuesto insuficiente para la gestión y mantenimiento de la Torre Eiffel, así como una estimación de ingresos exagerada basada en una hipótesis de visitantes anuales que nunca se ha alcanzado.

La crisis provocada por la pandemia de COVID-19 ha agravado aún más este desequilibrio financiero, con pérdidas significativas debido a la falta de turistas en los años 2020 y 2021.

La SETE, que emplea a alrededor de 360 personas, se enfrenta a esta huelga en un momento en el que está negociando nuevos términos financieros con el ayuntamiento, habiendo recibido 60 millones de euros para reforzar su capital. Además, se espera un aumento del 20 % en el precio de las entradas.

Los sindicatos tienen la esperanza de que se encuentre una solución antes de los Juegos Olímpicos.