Cada 11 de enero se celebra el Día Internacional del Agradecimiento, una ocasión destinada a difundir la importancia de ser agradecidos con los demás. Aunque no se conoce con certeza su origen, se especula que podría haber sido iniciado por alguna empresa de tarjetas de agradecimiento para promocionar sus productos.

La gratitud es un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento por un beneficio recibido o por recibir. Esta experiencia ha sido un foco histórico en diversas religiones y ha sido objeto de estudio por filósofos morales, como Adam Smith.

El vínculo entre espiritualidad y gratitud ha ganado popularidad en la investigación reciente. Aunque no están intrínsecamente relacionadas, los estudios sugieren que la espiritualidad puede mejorar la capacidad de una persona para sentir gratitud, llevando a un mayor sentido de agradecimiento en la vida.

La gratitud es valorada en diversas religiones, como el islam, cristianismo, budismo, judaísmo e hinduismo. La oración agradecida a Dios es común en estas tradiciones y se considera una emoción religiosa universal.

En experimentos sociales, se ha demostrado que la gratitud puede fortalecer las relaciones sociales y tener impactos positivos. Por ejemplo, clientes a los que se les agradece en una tienda gastaron más, y en restaurantes, propinas más generosas se daban cuando los camareros expresaban gratitud en las facturas.

Estudios recientes sugieren que las personas agradecidas experimentan un mayor bienestar subjetivo, siendo más felices, menos deprimidas y estresadas, y más satisfechas con sus vidas y relaciones sociales.