Durante una entrevista para el espacio el Comentario de 7 SEGUNDOS, la locutora Yirenni Pérez, reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la familia moderna, la pérdida de valores y las consecuencias sociales de la creciente tendencia entre los jóvenes adultos a rechazar la maternidad y la paternidad.

Según explicó, esta decisión, aunque en algunos casos está motivada por razones personales o económicas, refleja una falta de visión a largo plazo que puede tener efectos preocupantes para la sociedad.

“El problema… es que esa población que se niega a tener hijos no está pensando que mañana, son los hijos de aquellos que sí criamos, quienes los van a atender a ellos”, puntualizó Pérez.

La locutora señaló que esta realidad evidencia una deuda generacional, en la que los que deciden no formar familia dependen del esfuerzo de quienes sí lo hacen. Además, advirtió que el debilitamiento del matrimonio y de los valores familiares está provocando una sociedad cada vez más frágil y desarticulada.

“Los índices de matrimonio han disminuido, los divorcios aumentan y cada vez más familias dependen de terceros para criar a sus hijos —nanas, abuelos o tíos—. Todo eso tiene un impacto directo en los niños”, explicó.

Pérez lamentó que el concepto de compromiso haya perdido valor y destacó que el matrimonio no debe verse como un simple papel, sino como un acuerdo de vida que brinda estabilidad y protección: “Un contrato de trabajo, una póliza de seguro o el título de una casa también son papeles, pero los buscamos porque tienen valor. El matrimonio también es un acuerdo que protege a la pareja y a los hijos”.

Criar con propósito: una tarea para gente valiente

Para Yirenni Pérez, criar bien hoy en día es un acto de valentía. Criticó la idea moderna de que “no importa la cantidad de tiempo, sino la calidad”, afirmando que el tiempo con los hijos es insustituible.

“No se puede dar calidad si no se da cantidad. Si quien pasa más tiempo con tus hijos es otra persona, esa persona es la que conoce su corazón”, sostuvo.

También insistió en la necesidad de restablecer la autoridad de los padres y las consecuencias en la crianza, advirtiendo que muchas veces la llamada “crianza respetuosa” se ha distorsionado.

“Nos fuimos de un extremo a otro. Podemos incorporar prácticas modernas sin eliminar la disciplina ni la estructura que nos formó como sociedad”, afirmó.

El Estado no puede sustituir a la familia

La comunicadora aclaró que, aunque reconoce la importancia del rol del Estado en servicios básicos, la solución a los problemas sociales no está en más leyes, sino en fortalecer el hogar.

“Yo quiero que el Estado haga escuelas, hospitales y calles funcionales. Pero no quiero que el Estado haga lo que le toca a papá y mamá. Si cada familia se fortalece, el Estado no tiene que intervenir”, puntualizó.

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