El volcán Anak Krakatoa, en Indonesia, registró una intensa fase eruptiva que se prolongó durante más de 25 horas consecutivas, acompañada por enormes columnas de ceniza que alcanzaron alturas de hasta 15,000 metros sobre el nivel del mar. La actividad mantuvo bajo vigilancia a las autoridades, que monitorean de cerca la evolución del volcán.
La fase comenzó durante la noche del 4 de septiembre y se extendió hasta la madrugada del 6 de septiembre. Durante ese periodo, el volcán mostró un fuerte resplandor en su cráter y expulsó material volcánico hacia la atmósfera. Las columnas de ceniza, visibles desde zonas cercanas, se elevaron miles de metros por encima del volcán como consecuencia de la fuerza de las emisiones.
Tras finalizar esta fase eruptiva continua, el Anak Krakatoa volvió a registrar explosiones de tipo estromboliano. Este término describe erupciones caracterizadas por explosiones relativamente frecuentes que se producen cuando gases acumulados en el magma liberan presión y expulsan fragmentos de roca, lava y ceniza. Indonesia mantiene al volcán en nivel III, conocido como Siaga o Alerta, debido a su actividad.
El Anak Krakatoa se encuentra en el estrecho de Sunda, entre las islas de Java y Sumatra, y es considerado el “hijo” del antiguo Krakatoa. Su actividad es seguida con especial atención debido a los antecedentes de la zona: la gigantesca erupción del Krakatoa en 1883 provocó tsunamis que causaron decenas de miles de muertes, mientras que un colapso parcial del Anak Krakatoa en 2018 también desencadenó un tsunami.
Hasta ahora, las autoridades indonesias no han informado de una nueva amenaza de tsunami relacionada con la actividad registrada recientemente.
