Hace 30 años, el 10 de agosto de 1994, se firmó el Pacto por la Democracia en la República Dominicana, un acuerdo entre Joaquín Balaguer, entonces presidente y candidato del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), y José Francisco Peña Gómez, líder del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Este pacto surgió en medio de una grave crisis política y electoral tras las elecciones del 16 de mayo de 1994, en las que Balaguer fue proclamado vencedor en medio de acusaciones de fraude electoral.

El conflicto comenzó cuando la Junta Central Electoral (JCE) declaró a Balaguer ganador de las elecciones, lo que desató protestas en todo el país. Peña Gómez y sus seguidores denunciaron el fraude y la situación se tornó cada vez más tensa. En respuesta, Balaguer propuso un reparto del poder con Peña Gómez, sugiriendo que ambos gobernaran por dos años. Sin embargo, Peña Gómez rechazó esta propuesta y, en su lugar, sugirió la firma de un pacto que estipulara cambios importantes en el sistema electoral.

Finalmente, ambos líderes firmaron el Pacto por la Democracia el 10 de agosto de 1994. Este acuerdo obligó a Balaguer a reducir su mandato a dos años, convocando a nuevas elecciones en 1996. También se estableció la separación de las elecciones presidenciales, municipales y congresuales, y se prohibió la reelección presidencial consecutiva mediante una reforma constitucional. Además, se acordó que un candidato presidencial debía obtener al menos el 45% más un voto para ganar en la primera vuelta; de no ser así, se realizaría una segunda vuelta.

Sin embargo, según el historiador Frank Moya Pons, en el último minuto antes de la firma del pacto, se produjo una reunión secreta entre los allegados de Balaguer y representantes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en la que se modificó el acuerdo, aumentando el porcentaje necesario para ganar en primera vuelta a 50% más un voto. Esto se hizo, supuestamente, para evitar que Peña Gómez, quien era muy popular, ganara en la primera vuelta de las elecciones de 1996.

La firma del pacto trajo cierta calma a la situación política del país, permitiendo que las elecciones de 1996 se llevaran a cabo bajo la supervisión de observadores internacionales. En estas elecciones, Peña Gómez se enfrentó a Leonel Fernández, candidato del PLD. En la primera vuelta, ninguno de los candidatos logró el 50% de los votos, por lo que se realizó una segunda vuelta en la que Fernández, con el apoyo del PRSC de Balaguer y el PLD, fue finalmente elegido presidente con un margen estrecho de 71,741 votos.

Aunque algunos líderes del PRD denunciaron fraude en estos resultados, Peña Gómez, debilitado por su enfermedad, decidió aceptar la derrota. El 16 de agosto de 1996, Leonel Fernández asumió la presidencia, poniendo fin a una crisis política que había sacudido al país.

Este pacto es visto por algunos historiadores, como Eugenio Galán, como un paso importante para el fortalecimiento de la democracia en el país, aunque reconocen que la población aún debe aprender a tomar decisiones basadas en propuestas y no en promesas. Rafael «Fafa» Taveras, exdirigente del Movimiento Popular Dominicano (MPD), recordó que Balaguer le propuso a Peña Gómez dividir el periodo presidencial, oferta que fue rechazada tras recibir consejos de sus allegados.

Consuelo Despradel, quien estuvo presente en la firma del pacto, relató cómo fue inesperadamente llamada como testigo del acuerdo, un papel que ella rechazó enérgicamente debido a sus reservas sobre el pacto, lo que evidenció las tensiones y divisiones de aquel momento histórico.