Durante décadas, la figura de Julio Iglesias estuvo rodeada por un mito cuidadosamente construido: el del seductor incansable, el “latin lover” que presumía de miles de conquistas y hacía del deseo parte central de su identidad pública. El propio artista alimentó ese relato con frases como “a mí lo que me falta es tiempo para hacer el amor” y declaraciones en las que nunca ocultó su afición por las mujeres.
Esa imagen de masculinidad dominante y sin límites fue ampliamente celebrada en su época, hasta el punto de normalizar comportamientos que hoy son objeto de fuertes cuestionamientos. En sesiones fotográficas y entrevistas, Iglesias hacía comentarios que cosificaban abiertamente a las mujeres, reforzando una actitud que durante años fue tolerada por la industria y el público.
Sin embargo, con el paso del tiempo han salido a la luz testimonios que retratan una cara mucho más incómoda del cantante. Periodistas y actrices han relatado episodios en los que Iglesias habría sobrepasado límites, besándolas sin su consentimiento, sujetándoles el rostro o forzando situaciones frente a cámaras y en eventos públicos.
Una de las voces más conocidas es la de la actriz y presentadora mexicana Verónica Castro, quien recordó un episodio ocurrido durante una entrevista en directo. Según su testimonio, Iglesias aprovechó la presencia de las cámaras para besarla sin permiso. Tras el corte del programa, Castro lo enfrentó directamente, recriminándole su conducta, a lo que el cantante respondió con una frase que, según ella, evidenciaba la normalización de ese comportamiento.
Castro también relató otro incidente ocurrido sobre un escenario, donde Iglesias le tocó una nalga sin consentimiento frente a otros artistas. La actriz reaccionó de inmediato, propinándole un golpe, y volvió a confrontarlo por su actitud.
Declaraciones de la periodista chilena Pilar Cox
A estos relatos se suma el de la periodista chilena Pilar Cox, quien contó cómo durante un encuentro con el cantante se sintió invadida y agredida cuando él intentó besarla sin su aprobación. Cox describió el momento como angustiante y aseguró que terminó llorando tras el episodio. Posteriormente, según su relato, Iglesias intentó disculparse a través de terceros y con el envío de flores.
Hoy, estas historias resurgen en un contexto social muy distinto, donde comportamientos que antes se toleraban o romantizaban son cuestionados abiertamente. La figura de Julio Iglesias, durante años intocable, es ahora revisada bajo una mirada crítica que pone el foco en los límites, el consentimiento y el abuso de poder en el mundo del espectáculo.
