Santo Domingo, 7SEGUNDOS.– Esta semana ha vuelto a la palestra pública la crisis financiera que atraviesa el Seguro Nacional de Salud (Senasa), la Administradora de Riesgos de Salud del Estado dominicano, acusada de estar al borde de la quiebra debido a una mala gestión y un aumento insostenible de afiliados subsidiados.

En su acostumbrado análisis en El Comentario de 7 SEGUNDOS, el director de este medio, Euric Santi, expresó su preocupación por el mal manejo de los fondos en la ARS SeNaSa, entidad del Estado que, está llamada a proteger la salud de los más vulnerables, pero que hoy se ve empañada por manejos cuestionables y prioridades que parecen responder más a intereses políticos que al bienestar ciudadano.

«Senasa es una empresa privada del cual el estado es dueño y ofrece servicios de seguridad social, con un conjunto de planes: el contributivo, que, si trabaja de manera formal a usted le descuentan de la Tesorería de la Seguridad Social para capitalizar el Senasa si pertenece a el, y el subsidiado, plan destinado a personas que no trabajan de manera formal, se inscriben a Senasa y el estado les paga el seguro. La idea es mantener un equilibrio financiero entre ambas modalidades, de modo que la entidad sea autosostenible».

Sin embargo, Santi afirmó que desde 2022 el gobierno incrementó de manera significativa la cantidad de afiliados al plan subsidiado de SeNaSa, inscribiendo a más de 2.3 millones de personas entre 2021 y 2022.

Esta medida, lejos de fortalecer el sistema, ha sido calificada por diversos sectores como un acto de populismo costoso y poco sostenible. Aún más grave —señaló— es que en ese proceso también se habrían beneficiado extranjeros con documentos falsos o irregulares, lo que incrementa considerablemente la carga financiera para el Estado y pone en riesgo la viabilidad del sistema de salud pública.

Según explica, el Senasa ha estado funcionando como «un barril sin fondos» recibiendo grandes sumas de dinero provenientes de financiamiento extranjero con intereses foráneos, que el Estado usa para cubrir los déficits generados por el aumento de afiliados subsidiados.

Aunque el director de la entidad, Dr. Santiago Hazim, asegura que SeNaSa «nunca va a quebrar» por estar bajo el control estatal, Euric Santi cuestionó esa afirmación, recordando que, como bien expresó el economista Cristian Cabrera, “todo lo que opere con un déficit sostenible está destinado a quebrar”. Advirtió que ningún proyecto, por más respaldo estatal que tenga, puede mantenerse en pie si no se corrigen los desequilibrios financieros que lo afectan.}

Presupuesto 2025

Santi puntualizó que, para el presupuesto de 2025, se destinaron más de 56 mil millones de pesos para contrataciones de servicios y transferencias corrientes, fondos cuyo destino final genera dudas debido a la falta de transparencia y a los supuestos casos de corrupción que también se replican en hospitales públicos y privados subsidiados. Citó como ejemplo a la Plaza de la Salud, que, según explicó, «opera bajo un modelo de autogestión con fondos estatales».

El crecimiento acelerado del número de afiliados subsidiados, en el Seguro Nacional de Salud sin el debido respaldo presupuestario plantea interrogantes sobre la estabilidad del sistema. Aunque el gobierno insiste en la necesidad de ampliar la cobertura como parte de su política social, expertos y observadores como Euric Santi coinciden en que sin una gestión más transparente, responsable y financieramente equilibrada, el sistema podría derivar en una carga creciente para las finanzas públicas del país.

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