OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ para 7 Segundos Multimedia.- El editorial que circula en estos días nos recuerda una verdad incómoda, pero ineludible: la política no se sostiene con aplausos fáciles ni con encuestas momentáneas. La historia enseña que la popularidad es volátil; que puede evaporarse como el humo si no se acompaña de decisiones firmes, aunque dolorosas.

El país está frente a un mar de tempestades: un sistema eléctrico que sangra en pérdidas y subsidios, una reforma fiscal pendiente que se ha postergado por temor al costo político, y una economía que, aunque mantiene flotación, muestra signos de fatiga. En esta coyuntura, su timón no puede guiarse por el oleaje de la opinión del día, sino por la brújula de las reformas que aseguren estabilidad y futuro.

Para llegar a puerto seguro, se requieren tres rumbos claros:

1.Un pacto eléctrico realista y valiente, que deje atrás el círculo vicioso de subsidios eternos y pérdidas estructurales. @EdeesteRD
2.Una reforma fiscal integral y justa, que distribuya cargas con equidad y asegure recursos para sostener servicios básicos sin hipotecar el futuro.@MinHaciendard
3.Una política de inversión sostenida, donde lo público no se limite a inauguraciones y lo privado encuentre certidumbre para arriesgar capital y generar empleo.@BancoCentralRD

El capital político, señor Presidente @luisabinader es como el viento: si no se aprovecha en el momento justo, se disipa. Los gobernantes que trascienden son aquellos que, en medio de la tempestad, se atrevieron a ajustar velas y marcar rumbo.

A menos de tres años de nuevas elecciones, la tentación del aplauso es grande. Pero el verdadero legado no está en los vítores del presente, sino en la certeza de haber hecho lo necesario para que el barco nacional arribe a buen puerto.

El país no espera perfección, pero sí espera decisión. Y la historia sabrá reconocer quién gobernó mirando las estrellas y quién, con pies firmes sobre la cubierta, supo conducir a su pueblo hacia tierra firme.