Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo alcanzaron este jueves sus niveles más altos en más de dos décadas, prolongando una caída de los precios de los bonos ante las preocupaciones sobre la inflación, los elevados costos energéticos y el aumento del gasto público.
El rendimiento del bono estadounidense a 30 años superó el 5.46 %, su nivel más alto desde 2004, mientras que el rendimiento del bono a 10 años llegó a 5.14 %, después de alcanzar un máximo de 19 años.
El incremento se produjo mientras los mercados evalúan el impacto de la guerra entre Irán y otros países sobre los precios de la energía, así como la fortaleza de la economía estadounidense y las necesidades de financiamiento gubernamental.
Los datos recientes de actividad empresarial mostraron un crecimiento sólido y mayores presiones inflacionarias, lo que aumentó las expectativas de que la Reserva Federal pueda elevar nuevamente las tasas de interés.
Las mayores tasas también han encarecido el financiamiento para los consumidores. Las tasas hipotecarias estadounidenses a 30 años rondan el 7 %, aproximadamente un punto porcentual por encima de los niveles previos a la guerra y cerca de su máximo en dos años.
El aumento de los rendimientos también se observa en otras economías desarrolladas. Alemania prevé que su endeudamiento federal alcance un récord de 525,500 millones de euros en 2026, mientras el rendimiento de su bono a 10 años superó este mes el 3.6 %, su mayor nivel en 17 años.
En Japón, el rendimiento del bono a 10 años alcanzó este jueves su nivel más alto desde 1996.
Pese al aumento de los rendimientos, los inversionistas han mantenido relativa calma debido a la fortaleza del crecimiento estadounidense. El presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams, afirmó que la economía muestra una “notable resiliencia”.
