En la Feria Artesanal, reclusos de distintas penitenciarías en República Dominicana exhibieron su talento a través de diversas creaciones manuales. Entre las artesanías destacan muebles de madera, bisuterías, juguetes, sandalias tejidas, mochilas y adornos para el hogar. Estas obras, elaboradas por personas privadas de libertad, buscan no solo ser una fuente de ingreso para sustentar a sus familias, sino también financiar sus estudios en las carreras ofrecidas dentro del sistema penitenciario.
Los productos están disponibles a precios asequibles en el Pabellón de las Naciones, ubicado en el Centro de los Héroes en Santo Domingo. Los participantes son seleccionados por su buena conducta y proceden de centros correccionales en todo el país, como Anamuya, Najayo Mujeres, Baní Mujeres y Rafey Hombres.
José Ramón Hernández, del Centro Correccional El Pinito, es un ejemplo de superación. Tras cumplir siete años de una condena de 15 años, ha encontrado en la confección de sandalias una vía para redimirse. Por su parte, Luis Antonio Pérez, de Anamuya, se especializa en barcos de madera y productos de aseo personal, agradeciendo la oportunidad de mostrar su trabajo.
Evelyn Valdez, de Baní Mujeres, destacó la importancia de demostrar que los reclusos merecen una segunda oportunidad, mientras Salvador José Paniagua, del Centro de San Pedro de Macorís, se graduó en Derecho y ahora imparte talleres a nuevos internos para combatir el ocio.
El coronel Roberto Hernández Basilio, director de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (Dgspc), resaltó que estas actividades promueven la formación técnica y vocacional de los internos, permitiéndoles desarrollar habilidades que contribuyan a su reintegración social.
