El productor avícola Alfranny Ferreiras solicitó al presidente Luis Abinader revisar las importaciones de pollo congelado y adoptar medidas para evitar que los pequeños y medianos criadores continúen vendiendo por debajo de sus costos de producción.
Ferreiras advirtió que el exceso de oferta está presionando los precios que reciben las granjas y comprometiendo la rentabilidad del sector. Según sus estimaciones, producir una libra de pollo vivo cuesta más de RD$40, pero actualmente se comercializa en las granjas por menos de RD$35.
El productor cuestionó que esa reducción no se refleje de igual manera en los establecimientos comerciales, donde, aseguró, la libra de pollo se vende entre RD$85 y RD$100. Por ello, consideró necesario revisar los márgenes de comercialización para determinar por qué los precios que recibe el productor y los que paga el consumidor mantienen una diferencia tan amplia.
La preocupación surge en momentos en que la Asociación Dominicana de Avicultores (ADA) reportó en septiembre una producción promedio de 23 millones de pollos al mes, volumen con el que el sector busca abastecer el mercado nacional. La entidad también advirtió sobre el incremento de los costos de las materias primas utilizadas para alimentar las aves y de los fletes internacionales.
Ante este panorama, Ferreiras propuso auditar los permisos de importación concedidos durante 2026, revisar los cargamentos que todavía estén en tránsito y coordinar las compras externas con la capacidad de producción nacional, a fin de evitar excedentes que perjudiquen a los criadores locales.
Pide que las ayudas lleguen a las pequeñas granjas
El avicultor también manifestó preocupación por el acceso de los pequeños y medianos productores a los programas de asistencia estatal. A su juicio, las grandes empresas cuentan con mayor infraestructura para almacenar y procesar el producto, lo que podría colocarlas en una posición ventajosa para beneficiarse de esos mecanismos.
En mayo pasado, el Ministerio de Agricultura anunció un programa de pignoración de ocho millones de libras de pollo congelado para contribuir a la estabilidad del mercado. El plan contemplaba que las empresas participantes adquirieran una proporción del producto a pequeños productores y que el Gobierno asumiera gastos de intereses, seguro, almacenamiento y custodia. La medida fue anunciada con vigencia hasta el 31 de agosto de 2026.
Ferreiras pidió que las próximas medidas de apoyo incluyan compromisos concretos para comprar pollo vivo a los productores de menor escala a precios que les permitan cubrir sus costos y mantener sus operaciones.
También planteó que parte de la producción nacional pueda destinarse a los programas sociales del Gobierno y al desayuno y almuerzo escolar, como una vía para ampliar la demanda y facilitar la salida de los excedentes.
El productor sostuvo que una mejor coordinación entre las autoridades y el sector privado permitiría proteger los empleos vinculados a la avicultura, reducir las pérdidas de las granjas y procurar que una mayor disponibilidad del alimento se traduzca en precios más favorables para los consumidores.
