OPINIÓN, GREGORY PANIAGUA.- ¿Se imaginan que Yeni Berenice Reynoso, al asumir su nueva posición como procuradora, decida regalarnos el placer de investigar la gestión de Bartolomé Pujals? No solo sería una forma de marcar el inicio de su mandato, sino que también le daría un sólido respaldo ante los ojos de la sociedad.

Medio país espera que se investigue a fondo la gestión de este joven, cuya administración en la OGTIC ha estado rodeada de escándalos, desde contratos de alquiler a precios exorbitantes hasta pagos a tuiteros para defender su imagen. Estos hechos no solo cuestionan su ética y su capacidad para liderar, sino que además reflejan una falta de responsabilidad con los recursos públicos.

Pujals, quien llegó al escenario político desde el movimiento Marcha Verde y se unió a la lucha en la Plaza de la Bandera, nos dio una falsa impresión de compromiso con la transparencia. Fue candidato a alcalde por el partido de Guillermo Moreno, y aunque no forma parte del PRM, durante su tiempo en el gobierno ha estado involucrado en varias controversias, desde decisiones que perjudican las arcas del Estado hasta el uso cuestionable de fondos públicos para fortalecer su imagen personal. Estos antecedentes no solo son preocupantes, sino que nos dejan una incógnita: ¿por qué sigue siendo parte del gobierno de Luis Abinader?

Mi pregunta es directa: ¿Qué tanto le debe el presidente Abinader o el PRM a Bartolomé Pujals para seguir manteniéndolo en el gobierno? Un funcionario con un historial de malas decisiones y escándalos no parece merecer más oportunidades. Sin embargo, en un giro que deja más dudas que certezas, el presidente acaba de renovarle su cargo y además lo ha nombrado embajador de aviación.

¿Qué justificación hay detrás de esta decisión? ¿Por qué premiar a alguien que ha sido cuestionado por su gestión y comportamientos? Peor aún, ¿por qué nombrarlo en un puesto para el cual no cumple con los requisitos según las normativas?

Es fundamental que la nueva procuradora, al asumir su responsabilidad, tome nota de estos antecedentes y entienda la urgencia de esclarecer estos hechos. Su gestión al frente de la Procuraduría no puede comenzar sin tomar en cuenta a este tipo de funcionarios cuyas acciones siguen afectando la confianza de la ciudadanía en las instituciones. La transparencia no solo debe ser un lema, sino una acción decidida desde el primer día, y la investigación sobre la gestión de Pujals sería un buen punto de partida para demostrar que la justicia, al fin, puede llegar a quienes más lo necesitan.