Un panel de expertos de las Naciones Unidas ha dado a conocer hallazgos alarmantes sobre la creciente proliferación de armas de fuego utilizadas por las bandas armadas que han estado asolando Haití durante más de dos años. Según el informe, el vacío institucional, la falta de seguridad y los débiles controles de fronteras han creado un ambiente propicio para que los delincuentes, incluyendo narcotraficantes, intensifiquen sus actividades delictivas en Haití.

El informe revela que Estados Unidos es el principal proveedor de armas de fuego de todo tipo para Haití, seguido de República Dominicana, que sirve como un punto de tránsito y vendedor directo de bandas peligrosas, como la llamada «400 Mawozo». La mayoría de estas armas de fuego y municiones se originan en Estados Unidos y llegan a Haití directamente desde allí o a través de República Dominicana.

El informe destaca que los pandilleros pueden obtener fácilmente armas de fuego y municiones en el mercado ilícito haitiano o en República Dominicana, pero las bandas más grandes han estado intentando adquirir armamento específico de Estados Unidos, como fusiles antimaterial y ametralladoras ligeras, a través de canales directos.

Se señala que la relativa proximidad de Estados Unidos, la presencia de una considerable diáspora haitiana, los bajos precios y la falta de controles rigurosos hacen que Estados Unidos sea una fuente atractiva de armamento para quienes portan armas en Haití.

El informe subraya que las autoridades estadounidenses han intensificado los controles y han confiscado armas y municiones que se dirigían a Haití por mar y aire. Desde enero de 2020 hasta julio de 2023, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos interceptó miles de cartuchos de munición y decenas de armas que se dirigían a Haití.

A pesar de que la mayoría del tráfico de armas no se detecta, las autoridades de República Dominicana y Haití han realizado incautaciones en sus respectivas fronteras, a menudo incluyendo material adquirido originalmente en Estados Unidos y traficado hacia el mercado ilícito de la República Dominicana. Adquirir armas en este mercado ilícito sigue siendo atractivo, ya que un rifle semiautomático que cuesta entre 500 y 700 dólares en Estados Unidos puede venderse por mucho más en la República Dominicana o Haití.