El nuevo puente internacional Gordie Howe, que conectará Windsor (Canadá) con Detroit (EE. UU.), se espera que será un cambio histórico en el tráfico y el comercio entre ambas ciudades. Aunque aun no ha sido inaugurada, su apertura ha generado roces políticas.
El alcalde de Windsor, Drew Dilkens, aseguró que la infraestructura tendrá un fuerte impacto en la economía de Matthew Moroun, propietario del puente de peaje Ambassador. Este proyecto podría reducir hasta un 70 % del tráfico que actualmente maneja el puente familiar, que durante décadas ha sido la principal ruta entre las dos capitales del sector automotriz norteamericano.
El puente Ambassador, construido en 1929, sigue siendo el único paso vehicular en funcionamiento entre Windsor y Detroit. En 2024, lo cruzaron más de 2,2 millones de camiones y casi 4 millones de automóviles, generando alrededor de 270 millones de dólares anuales en ingresos para la familia Moroun, cifra que ahora se verá amenazada por la competencia del Gordie Howe.
Con una extensión de 1,5 millas, el Gordie Howe será el puente más largo de Norteamérica. Además de mejorar el flujo de transporte comercial y de pasajeros, se espera que se convierta en un símbolo de colaboración binacional entre Canadá y Estados Unidos, a pesar de las tensiones políticas y comerciales que han acompañado su construcción durante más de dos décadas.
