El oscuro flagelo de la desaparición de niños en todo el mundo es una de las tragedias más desgarradoras que enfrenta la humanidad. La cifra es asombrosa y aterradora: 8 millones de niños desaparecen cada año en el planeta. Es decir, 22,000 pequeños se pierden cada día, una cifra que nos hace cuestionar la seguridad de nuestros hijos y la sociedad en la que vivimos. El continente europeo, aparentemente próspero y desarrollado, no escapa de esta problemática, con 270,000 niños perdiendo su rumbo por completo, lo que equivale a uno cada 2 minutos.

Si bien muchas de estas desapariciones tienen causas diversas, incluyendo casos familiares y otras situaciones individuales, no podemos ignorar el hecho de que algunos de estos niños se convierten en víctimas de explotación, violencia y abuso. Los depredadores acechan en las sombras, acechando a los más vulnerables y explotándolos de las formas más crueles e inhumanas imaginables.

Las cifras son alarmantes y deberían ser una llamada de atención para todos nosotros. En 2020, el CyberTipline recibió más de 21.7 millones de informes relacionados con abuso sexual infantil, seducción en línea, tráfico sexual infantil y abuso sexual infantil. Esto es un testimonio de la magnitud del problema y de la urgente necesidad de abordarlo.

La explotación sexual infantil es uno de los crímenes más atroces que la humanidad enfrenta en la era digital. Las estadísticas son impactantes: 65.4 millones de archivos denunciados, con 33,690,561 imágenes y 31,654,163 videos. Cada uno de estos archivos representa el sufrimiento de un niño, y la mayoría de ellos son compartidos y distribuidos en la «dark web», donde los depredadores se ocultan.

La trata de niños para trabajos sexuales es otra cara de este horror. Más de 17,000 informes sobre posible tráfico sexual infantil en 2020 son una prueba de que esta mafia no conoce fronteras ni límites. Los niños son secuestrados, comprados y vendidos como si fueran mercancía en un mercado negro, donde se explota su inocencia y se destruye su futuro.