En Camerún, la visita del papa León XIV dejó una imagen que rápidamente se convirtió en símbolo de cercanía y humanidad. Tras concluir la celebración de la Santa Misa en Bamenda y cuando ya se disponía a partir hacia el aeropuerto, un gesto inesperado cambió el protocolo: una niña camerunesa corrió hacia él con entusiasmo.
Lejos de seguir su camino, el pontífice detuvo su marcha, la recibió con un abrazo lleno de afecto y compartió con ella un momento que conmovió a todos los presentes. No solo se tomó una fotografía junto a la pequeña, sino que también le obsequió un rosario, gesto que fue interpretado como una muestra de sencillez y ternura.
La escena, breve pero significativa, se difundió rápidamente en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron la humildad del papa y la capacidad de conectar con la gente común incluso en medio de la solemnidad de sus compromisos oficiales.
