Lo que parecía un capítulo final para los Warriors terminó convirtiéndose en una noche de reivindicación gracias a la figura de Al Horford. El veterano dominicano, con 39 años y una carrera marcada por la constancia, se convirtió en el héroe inesperado de un partido que se les escapaba de las manos ante los Clippers.

Golden State estaba contra las cuerdas: abajo por 13 puntos en el último cuarto y con la temporada pendiendo de un hilo. Fue entonces cuando Horford, que hasta ese momento apenas había sumado dos unidades, encendió la chispa de la remontada. Cuatro triples consecutivos en los minutos decisivos cambiaron el rumbo del juego y devolvieron la esperanza a un equipo que parecía condenado.

Más allá de las estadísticas, su impacto fue emocional. Cada canasta levantó al público y contagió energía a sus compañeros, que respondieron con una ráfaga ofensiva que terminó sellando el triunfo 126-121. Mientras Curry brillaba con 35 puntos, fue Horford quien inclinó la balanza en el cierre, castigando cada espacio que dejó la defensa rival y demostrando que la experiencia pesa cuando la presión es máxima.

La victoria no solo mantuvo con vida a los Warriors, sino que reafirmó la importancia de contar con jugadores que saben aparecer en los momentos límite. Ahora, con el impulso de esa remontada, Golden State se prepara para un duelo decisivo, este viernes, frente a los Phoenix Suns.