Una integrante del jurado que participó en el juicio contra Lindsay Clancy, acusada de ultimar a sus tres hijos en Massachusetts, explicó las razones por las que consideró que la mujer no debía ser declarada penalmente responsable de los hechos.
Paula Devlin, una de las 11 juradoras que se inclinaron por declarar a Clancy no responsable penalmente debido a su estado mental, afirmó que durante las deliberaciones encontraron vacíos en los argumentos presentados por la Fiscalía.
Devlin sostuvo que el caso les permitió analizar de cerca la salud mental de las mujeres y las consecuencias de trastornos relacionados con el período posparto. En declaraciones a medios estadounidenses, afirmó que los miembros del jurado entendían que el proceso podía convertirse en un punto de inflexión para otras mujeres y familias.
La juradora también describió a Clancy como una persona que percibió como “cariñosa y maravillosa”, y explicó que las pruebas presentadas durante el juicio influyeron en su percepción sobre el estado mental de la acusada.
La defensa sostuvo durante el proceso que Clancy padecía psicosis posparto al momento de los hechos y que, debido a su condición, no podía comprender plenamente la naturaleza de sus acciones. La Fiscalía, en cambio, presentó argumentos para sostener su responsabilidad penal.
Clancy admitió haber estrangulado a sus tres hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses en enero de 2023 y posteriormente intentó suicidarse.
Tras más de 38 horas de deliberaciones, el jurado terminó dividido 11-1, por lo que el juez declaró el juicio nulo el pasado 4 de septiembre. El único miembro que se opuso posteriormente afirmó que no tenía dudas sobre la responsabilidad penal de Clancy y que, a su juicio, las pruebas demostraban que sabía lo que estaba haciendo y que había planificación.
Las autoridades aún deben determinar si se realizará un nuevo juicio. Una audiencia sobre los próximos pasos del caso está prevista para el 29 de septiembre.
