Con el avance que ha dado la tecnología, las máscaras hiperrealistas de silicona han alcanzado un nivel de detalle que las hace casi idénticas a rostros humanos. Aunque originalmente fueron creadas para el cine y el entretenimiento, expertos advierten que su uso indebido representa un riesgo creciente en actividades delictivas.
De acuerdo con informaciones oficiales, en China y otros países se han registrado incidentes donde individuos utilizaron estas máscaras para cometer delitos como robos o evadir la acción policial debido a la capacidad de alterar la apariencia y aparentar otra edad o identidad.
Aunque los mercados que fabrican estas máscaras han crecido rápidamente en plataformas digitales, ofreciendo modelos personalizados e incluso réplicas basadas en fotografías, especialistas legales aseguran que utilizar estas máscaras para suplantar a alguien puede constituir un delito y conllevar responsabilidades penales.
Asimismo, las autoridades en algunos de los países que se ha reportado estos hechos están desarrollando técnicas que combinan análisis visual, métodos forenses y tecnología avanzada capaz de diferenciar la piel real del material sintético.
