OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- En la celebración de su cumpleaños, rendimos homenaje a una mujer cuya vida ha estado marcada por la sensibilidad social, la elegancia en el trato y un compromiso constante con las mejores causas del país. María Matilde Pastoriza de Bonetti no solo representa con dignidad a una de las familias empresariales más reconocidas de la República Dominicana, sino que ha sabido construir una identidad propia basada en el servicio, la cultura y la solidaridad.

Vinculada a múltiples iniciativas sociales y culturales, ha desempeñado un rol activo en proyectos de impacto comunitario, especialmente a través de esfuerzos filantrópicos asociados a distintas fundaciones sociales que han promovido programas de educación, medio ambiente y desarrollo sostenible. Su presencia en estos espacios no ha sido meramente protocolar, sino comprometida y perseverante.

En el plano personal —y esto lo expreso con sincera gratitud— siempre brindó apoyo a mi querida esposa Dania en cada uno de sus esfuerzos, particularmente en aquellas causas vinculadas al voluntariado y al acompañamiento humano. Ese respaldo silencioso, pero firme, es el que verdaderamente define a las personas de noble corazón. No se trató solo de colaboración institucional, sino de cercanía, empatía y lealtad en momentos que exigían fortaleza.

María Matilde ha demostrado que el liderazgo femenino dominicano no solo se ejerce desde la empresa o la representación social, sino también desde la sensibilidad, la constancia y la coherencia de vida.

En su cumpleaños celebramos más que una fecha: celebramos una trayectoria. Que Dios le conceda salud, paz y muchos años más de vida fecunda, para que continúe sembrando bien junto a su esposo Roberto y sus queridos hijos.

Con respeto y afecto,

Andrés Aybar Báez