La historia de María Castillo refleja la dura realidad de muchas familias separadas por circunstancias inesperadas. Desde hace dos años, no ha podido abrazar a su hija Arleen de Jesús Castillo, una niña de seis años que permanece en Estados Unidos enfrentando una agresiva leucemia megacarioblástica, un tipo poco común que afecta la médula ósea.
El drama comenzó en 2024, cuando la pequeña viajó con su padre a Estados Unidos por vacaciones. Lo que parecía un viaje temporal se convirtió en una batalla médica inesperada: durante la estadía, Arleen presentó molestias que inicialmente se asociaron a dolores de crecimiento, pero tras estudios clínicos recibió un diagnóstico devastador.
A la enfermedad se suma la imposibilidad de su madre para acompañarla. María ha solicitado en tres ocasiones una visa humanitaria para estar junto a su hija durante el tratamiento, pero todas han sido rechazadas. «Fui en 2024 por primera vez y en 2025 dos veces más. Las tres me la negaron», relató.
Hoy, con el apoyo de personas solidarias, Castillo prepara una nueva solicitud con la esperanza de que finalmente se le permita viajar. «Yo espero que ahora sí tenga la oportunidad y que esto haya conmovido de verdad. Que papá Dios rompa cadenas y me haga llegar a mi hija, si es su voluntad», expresó con fe y emoción.
