En una trama digna de un thriller de corrupción, la empresa Lanzón Corporation EIRL logró obtener un contrato de 143 millones de pesos del Instituto Nacional de Educación Física (INEFI), mediante la licitación INEFI-2025-00242, a pesar de contar con un capital de solo 10,000 pesos, un único empleado y un historial vacío de proyectos. La clave para este sorprendente ascenso parece estar en una serie de documentos falsificados, cartas de referencia apócrifas y una reactivación exprés, todo orquestado con un fin muy claro: acceder a un contrato millonario en uno de los eventos deportivos más importantes del país.

La historia detrás de esta licitación destapa un proceso lleno de irregularidades, en el que la falta de vigilancia y los controles débiles permitieron que una empresa sin capacidad real ganara un contrato que debería haber sido destinado a una empresa solvente y con trayectoria.

Una empresa sin activos, con documentos falsos

Lanzón Corporation no es más que una fachada creada para aprovechar el sistema de contrataciones públicas del país. A pesar de no tener empleados registrados ni una actividad económica real durante años, la empresa se presentó como un supuesto ‘proveedor capacitado’ con experiencia en obras deportivas.

En lugar de presentar un proyecto propio, Lanzón se basó en documentos copiados de otra empresa, Erimil SRL, representada por Edgar Montás, que ya había ganado un contrato del INEFI en 2023. Las cartas de referencia, que deberían certificar la capacidad de la empresa para llevar a cabo grandes obras, resultaron ser fraudulentas, provenientes de empresas inactivas o inexistentes. ¿Cómo lo hizo? Quién sabe. Estas cartas, además, fueron desmentidas por las mismas empresas que supuestamente las habían emitido.

¿Una empresa creada solo para la licitación?

En un giro aún más alarmante, Lanzón Corporation, que había estado inactiva durante años, se «reactivó» a toda prisa solo unos meses antes de la convocatoria del INEFI en junio de 2025. En un breve lapso, la empresa regularizó su situación fiscal, actualizó su matrícula comercial y obtuvo su Registro de Proveedor del Estado (RPE), un proceso que normalmente toma meses, pero que en este caso fue realizado en un tiempo récord. Esta sincronización perfecta sugiere que la reactivación de Lanzón no fue un proceso espontáneo, sino que estuvo cuidadosamente planeado para coincidir con la licitación del INEFI.

El Caso Erimil: Un Patrón de Irregularidades

El vínculo entre Lanzón y Erimil SRL no es una simple coincidencia. Ambas empresas comparten no solo a sus propietarios, sino también los documentos técnicos utilizados para las propuestas ante el INEFI. La propuesta presentada por Lanzón en 2025 es casi idéntica a la de Erimil en 2023, lo que plantea serias dudas sobre la originalidad de la documentación y el verdadero alcance de las capacidades de Lanzón para llevar a cabo un proyecto de tal magnitud. Esta reutilización de documentos sugiere un patrón en el que las mismas personas, mediante distintas entidades, siguen ganando contratos públicos millonarios.

Cartas falsificadas y vínculos familiares

Lo que empieza como una irregularidad administrativa se convierte en un verdadero engaño cuando se descubren las cartas de referencia comercial presentadas por Lanzón. Empresas como MC Ferretería, Kinnox y Omeco Construcciones, que supuestamente respaldaban la experiencia de Lanzón, negaron rotundamente haber emitido las cartas que aparecían en el expediente presentado ante el INEFI. Y lo más alarmante: estas empresas, al ser rastreadas en los registros fiscales, estaban inactivas o dadas de baja. Lanzón, entonces, no solo construyó una falsa trayectoria, sino que utilizó empresas fantasma para engañar a los evaluadores del INEFI.

Tres empresas, tres negativas… y una coincidencia: todas mantienen vínculos directos o históricos con Edgar Montás, accionista principal de Erimil SRL.

El capital de 10,000 pesos y el engaño

Otro de los grandes fallos de este proceso fue la falta de exigencia por parte del INEFI para evaluar la solvencia de Lanzón. Con un capital de solo 10,000 pesos y un balance fiscal que reflejaba solo RD$4,500 en activos para 2024, Lanzón no tenía la mínima capacidad económica para ejecutar una obra de la magnitud de los Juegos Escolares Nacionales 2025. No obstante, el INEFI aprobó su propuesta sin exigir los estados financieros auditados o las pruebas suficientes de su capacidad operativa, lo que deja al descubierto una total ausencia de debida diligencia.

Un sistema que permite el fraude

Este escándalo pone en evidencia los serios problemas de los sistemas de Contratación Pública en el país. Lanzón Corporation, una empresa fantasma, logró lo que no debería haber sido posible: acceder a un contrato millonario, sin cumplir con los requisitos básicos de experiencia, solvencia y transparencia. Las irregularidades documentales, la falta de verificación adecuada y la ausencia de controles en el INEFI permitieron que esta empresa se hiciera con un contrato para la adecuación de instalaciones deportivas, que debió haber sido adjudicado a una compañía con la capacidad real para llevar a cabo las obras.

Necesidad de reformar el sistema de Contrataciones Públicas

El caso Lanzón es un claro ejemplo de cómo el sistema de licitación pública puede ser manipulado por aquellos que conocen sus fallos y brechas. La falta de vigilancia y la permisividad en los controles administrativos han permitido que se desvíen recursos públicos hacia empresas sin capacidad, sin experiencia y, en muchos casos, inexistentes. La historia de Lanzón, en lugar de ser una excepción, podría ser solo la punta del iceberg en una serie de contrataciones que carecen de la transparencia necesaria.

Es urgente que se reforme el sistema de licitaciones públicas en el país. La sociedad necesita mecanismos más rigurosos para garantizar que los contratos millonarios sean adjudicados solo a empresas solventes, con capacidad real y con un historial transparente de trabajo. La integridad de las instituciones y la correcta utilización de los fondos públicos están en juego, y el caso Lanzón es solo uno de los ejemplos más recientes de un problema que necesita ser abordado con urgencia.