Cándida “Candy” Perdomo, una dominicana que sobrevivió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, recuerda con claridad el momento en que su vida cambió para siempre dentro de las Torres Gemelas.

Perdomo trabajaba como secretaria ejecutiva de Morgan Stanley en el piso 67 de la Torre Sur. Aquella mañana llegó después de las 8:00 y, tras conocer que un avión había impactado la Torre Norte, comenzó a preocuparse por la situación.

Al ver el humo y los papeles que volaban desde el edificio, pidió a sus compañeros que evacuaran por las escaleras y no utilizaran los ascensores.

A las 9:03 de la mañana, mientras todavía se encontraba en su oficina, el vuelo 175 de United Airlines impactó la Torre Sur. “Vamos a morir”, fue uno de los pensamientos que, según recuerda, atravesó aquel momento de confusión y miedo.

El descenso desde el piso 67

El impacto la lanzó al suelo y rápidamente el lugar quedó cubierto de humo y polvo. Perdomo salió junto a dos ejecutivos y comenzó el descenso por las escaleras.

Bajaron desde el piso 67 durante aproximadamente 42 minutos. Mientras descendían, se encontraron con bomberos que subían para intentar rescatar a quienes permanecían dentro del edificio.

En medio de la evacuación, Perdomo también intentó alertar a uno de los bomberos sobre una mujer que estaba sufriendo un ataque de asma.

La experiencia fue tan intensa que, años después, todavía le cuesta explicar por qué logró salir con vida. “No sé qué hice, para sobrevivir”, ha expresado al recordar aquel día.

“Corre y no mires atrás”

Cuando finalmente logró salir de la Torre Sur, un policía le indicó que corriera y que no mirara hacia atrás.

Perdomo atravesó la plaza mientras intentaba alejarse del edificio. Poco después recibió la advertencia de que la torre estaba cayendo, por lo que continuó corriendo hasta encontrar refugio en un establecimiento comercial. Minutos después, la Torre Sur se desplomó.

Al conocer lo ocurrido, comprendió que el edificio que acababa de abandonar era precisamente el que había colapsado.

“La mano de Dios fue que me trajo a casa hoy”

Después del derrumbe comenzó otra odisea. Nueva York estaba prácticamente paralizada, con el transporte público interrumpido, puentes cerrados y dificultades para comunicarse por teléfono.

Perdomo caminó y recibió ayuda hasta conseguir llegar al Bronx alrededor de las 5:00 de la tarde, donde finalmente pudo reencontrarse con sus familiares.

Al recordar cómo consiguió regresar a casa, resume aquella experiencia desde su fe: “La mano de Dios fue que me trajo a casa hoy”.

Para la dominicana, haber sobrevivido mientras tantas personas no tuvieron la misma oportunidad se convirtió en una experiencia difícil de procesar.

Una experiencia que cambió su vida

Los años posteriores al 11 de septiembre estuvieron marcados por el recuerdo de sus compañeros y por las consecuencias emocionales de aquella tragedia.

En 2002 se mudó a Orlando, Florida, donde comenzó una nueva etapa. Posteriormente trabajó en Lockheed Martin y, con el paso del tiempo, consiguió reconstruir distintos aspectos de su vida.

En 2017 abrió su propia agencia de viajes, Simply Elite Travel & Tours, y también logró superar el temor que le había quedado relacionado con los vuelos.

“Cada vez que nos caemos tenemos que volvernos a levantar”

A 25 años de los atentados, Perdomo mira hacia atrás con una mezcla de dolor, gratitud y fortaleza.

Su historia, sin embargo, no se limita al recuerdo de aquella tragedia. También la ha convertido en un mensaje de resiliencia para quienes atraviesan momentos difíciles. “Tenemos que estar muy conscientes de que todo obra para bien”, sostiene.

Y agrega: “Cada vez que nos caemos tenemos que volvernos a levantar. No hay otra opción”.

Para Candy Perdomo, sobrevivir al 11-S significó una segunda oportunidad y una razón para continuar adelante, aun después de haber vivido uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente de Estados Unidos.