(Para lectura del dominicano de la calle)
OPINIÓN, ANDRÉS AYBAR BÁEZ, PARA 7 SEGUNDOS.- Mire, eso que está pasando entre Irán, Israel y Estados Unidos no es un pleito de vecinos en el barrio. Es un lío grande, de los que mueven el petróleo, los barcos y los dólares. Y aunque eso suene a película extranjera, cuando el mundo estornuda… aquí nos da gripe fuerte.
Muchos dirán: “¿Y a mí qué me importa lo que pase por allá por el Medio Oriente?” Bueno, compadre, le importa porque por ahí pasa buena parte del petróleo del mundo. Y si ese petróleo se pone caro o se complica el transporte, aquí el galón sube sin pedir permiso. Y cuando sube el galón… sube el pasaje, sube el pollo, sube el arroz, sube todo. Aquí nada baja solo.
La República Dominicana no tiene soldados en esa guerra, pero sí tiene bombas de gasolina, plantas eléctricas y barcos que traen comida. Y si el petróleo sube, el recibo de la luz se pone más feo que un lunes sin café. Y si el Gobierno decide aguantar los precios con subsidios, entonces el problema no desaparece: lo pagamos después con más impuestos o más deuda. Porque como dice el dicho, “nadie regala nada”.
Y no es solo la gasolina. Cuando hay guerra, los seguros de los barcos suben, las rutas cambian, el transporte se encarece. Eso significa que lo que viene en contenedores —desde medicinas hasta piezas de vehículos— llega más caro. Y aquí, donde casi todo es importado, eso pesa.
Algunos creen que eso no toca el turismo. Pero si el combustible de los aviones sube y el mundo se pone nervioso, viajar se encarece. Y cuando viajar se encarece, el turista lo piensa dos veces. Y nosotros vivimos del turismo, nos guste o no.
En buen dominicano: “cuando la cosa se aprieta allá, aquí se siente”. Porque estamos montados en el mismo barco del comercio mundial. Y si el barco se mueve duro, el mareo nos da a todos.
Lo que pasa entre Irán, Israel y Estados Unidos es geopolítica grande, de potencias. Pero lo que nos llega a nosotros es inflación pequeña… diaria… la del colmado, la del tanque de gas, la del pasaje. Es la guerra convertida en factura.
Por eso no es exageración decir que lo que está lejos también es nuestro problema. No porque queramos meternos en líos ajenos, sino porque en economía nadie vive aislado. Aquí no podemos decir “eso no es conmigo”, porque sí es con nosotros.
Y al final, el dominicano lo entiende claro:
“Cuando el río suena, es porque piedras trae.”
Y cuando el petróleo suena… la bomba lo confirma.
La guerra es lejos.
Pero la cuenta, mi hermano… esa sí llega aquí.
