OPINIÓN, ANDRÉS A. AYBAR BÁEZ PARA 7 SEGUNDOS MULTIMEDIA.- Las escenas que hemos visto alrededor de la tragedia del Jet Set son verdaderamente desgarradoras. Detrás de cada expediente, de cada audiencia y de cada discusión jurídica hay seres humanos: personas que perdieron la vida, familias destruidas y sobrevivientes que cargarán durante mucho tiempo con las consecuencias de aquella terrible noche.
Por eso entiendo que este caso exige de todos —la Justicia dominicana, el Ministerio Público, los abogados defensores, los imputados, las víctimas y sus familiares— altura, prudencia y, sobre todo, humanidad.
La justicia no puede convertirse en venganza, pero tampoco puede significar impunidad. Ese equilibrio es precisamente uno de los grandes desafíos de un Estado de derecho.
Corresponde a los tribunales determinar las responsabilidades individuales conforme a las pruebas, respetando el debido proceso, el derecho de defensa y la presunción de inocencia. Pero al mismo tiempo existe una dimensión humana que ningún expediente judicial puede ignorar: la necesidad de las víctimas y sus familiares de obtener verdad, justicia, reparación y respuestas.
Cuando una tragedia alcanza esta magnitud, el propósito de la justicia debe trascender el simple enfrentamiento entre acusación y defensa. Dentro de lo que permita nuestra legislación, deben explorarse mecanismos jurídicos que faciliten la reparación integral de las víctimas y permitan alcanzar soluciones razonables, sin sacrificar la determinación de responsabilidades ni la aplicación de las sanciones que legalmente correspondan.
Para llegar a ese punto, cada parte tendrá que aportar algo. Habrá que abandonar posiciones extremas, reconocer responsabilidades cuando jurídicamente proceda, garantizar reparaciones adecuadas y permitir que los tribunales actúen sin presiones ni protagonismos innecesarios.
Ninguna sentencia devolverá a quienes murieron. Ninguna indemnización podrá llenar el vacío de una familia que perdió a un padre, una madre, un hijo, un hermano o un amigo. Pero una justicia equilibrada, proporcional y humana sí puede ayudar a comenzar a cerrar una herida que pertenece ya a toda la sociedad dominicana.
Lo ocurrido en el Jet Set no debe dividirnos todavía más. Debe llevarnos a una reflexión colectiva sobre responsabilidad, prevención y respeto a la vida.
Hay momentos en que la sociedad necesita algo más que culpables y castigos: necesita verdad, responsabilidad, reparación y justicia.
Y para sanar una tragedia de esta dimensión, todos tendremos que ceder en algo, excepto en una cosa: en el derecho de las víctimas a recibir justicia.
